Si
ha notado algún problema de salud (dolor de cabeza,
insomnio, cansancio...) y sospecha
que pueda estar causado por una antena de
telefonía
móvil
cercana, llámenos.
Le haremos un estudio de los niveles de emisiones presentes
en su vivienda, oficina, local o parcela.
Transformadores,
líneas de alta tensión, radiactividad,
geopatías, aparatos
domésticos, electricidad estática,
repetidores de radio, red
WIFI, radar, etc.
Los campos
electromagnéticos
artificiales interfieren en el funcionamiento de nuestro organismo y de
todos
los seres vivos. Numerosos estudios cientificos lo demuestran.
No existe
ninguna conclusión oficial al respecto, pero se sospecha que
pueden ser
causantes de enfermedades como el cáncer asi como provocar
trastornos
neurologicos.
MÁS INFORMACIÓN 91.688.75.81
Preguntas
más
frecuentes (y respuestas):
¿Qué
incluye el estudio?
Análisis de los niveles de campos eléctrico y
magnético alternos, radiofrecuencias y microondas
procedentes tanto de las instalaciones
externas (antenas de telefonía, wifi,
transformadores, alta tensión,
etc) como internas
(aparatos
domésticos, cableado eléctrico,
teléfonos
inalámbricos, etc). Para ello contamos
con un par
de analizadores
de espectro de frecuencias
que a diferencia de los detectores de banda ancha tradicionales,
proporcionan no sólo la potencia de la señal
recibida sino además la frecuencia de la misma. De esta
manera
medimos con la mayor exactitud e inequívocamente la
radiación que nos
llega de las estaciones base de telefonía
móvil, repetidores de
radio y televisión, radares de
aviación, antenas de la policía (TETRA), radio-aficcionados, picoantenas,
dispositivos
de identificacion por radiofrecuencias
(RFID), ordenadores personales, o las fugas
en
un horno microondas
entre otras. Cobertura completa del espectro de
frecuencias 0 Hz - 6 GHz.
Evaluación de los niveles de carga electrostática
en el
ambiente, cuyos elevados
índices se asocian normalmente al denominado
Síndrome del Edificio Enfermo. Para ello utilizamos un
estatímetro
digital.
Medición de radiactividad alfa, beta,
gamma y rayos X, asi como detección de gas radón
mediante un contador Geiger digital.
Detección de corrientes de agua subterraneas,
fallas
geológicas, redes
de
Hartmann-Curry,
etc. con un geomagnetómetro digital,
siendo el instrumento que mejores resultados da en
la localización
de lugares
geopatógenos.
Cuantificación aproximada de
la carga electrica
acumulada en el
propio cuerpo mediante un multímetro
y el análisis de los valores de voltaje y
resistencia corporal.
Comprobación de otros parametros
fisicos ambientales:
Nivel acústico (ruido) mediante sonometro
industrial.
Intensidad de la luz visible con luxometro.
Temperatura
Humedad relativa
El estudio se acompañará de un informe con
los resultados de las mediciones. Para ello se tendrán en
consideración los limites
establecidos tanto por ley (Real decreto 1066/2001) como
por estudios independientes (Bioiniciativa 2007),
siendo estos
últimos los únicos
adecuados para contemplar los posibles efectos en la salud a
largo
plazo de la
exposición a campos
electromagnéticos y radiofrecuencias.
Finalmente, se
proporcionará asesoramiento
en cuanto a posibles soluciones para cada
problema detectado
y se
atenderán todas las
dudas suscitadas.
¿Por
qué debería hacer un análisis de las
radiaciones en mi hogar?
Porque es mejor prevenir que curar.
Tratamos de proporcionarle información
útil sobre la calidad
de su entorno
con el fin de que reduzca al máximo su exposición
en los lugares donde las lecturas de los aparatos sean más
elevadas o adoptando las distancias prudenciales. Conocer los
niveles de contaminación
electromagnética presentes en su hogar, centro de estudios,
empresa, etc. debería facilitarle la toma
de decisiones tanto para prevenir como
para evitar más daños en
su salud, o para descartar que estos se
deban a las radiaciones.
¿Cómo
puedo saber a qué riesgos me estoy exponiendo?
Si vivimos cerca de una antena de telefonía es probable que
la dosis que reciba nuestra vivienda sea mayor que la que aconseja el
principio de precaución. Todo dependerá del tipo
de antena, la altura a la que se encuentre con respecto
a nuestra
vivienda, así como su orientación y
obstáculos intermedios.
A veces, comprobamos que los teléfonos
inalámbricos digitales o los
routers WiFi que tenemos en nuestra casa, están
irradiándonos
con una potencia mayor de lo que lo hacen las antenas de
telefonía móvil externas, por encontrarse mucho
más cerca de nosotros. En tal caso sería bueno
sustituirlos por modelos análogos que se conecten mediante
cable.
Otras veces, no somos conscientes de los elevados campos electricos que
puede
generar un simple interruptor o cable eléctrico que
pase
justo a la altura del cabecero de nuestra cama. En ese caso,
es fácil que nuestra cabeza esté
soportando todas las noches una radiación "extra"
de 200 Voltios
por metro (lo aconsejable sería no más de 10
V/m). Solucionar esto último, es relativamente sencillo y
consiste en alejar el cabecero como mínimo 1
metro del
origen o bien, si no se puede mover, cambiar la orientación
del colchón para proteger nuestros organos vitales, de este
tipo de
radiaciones.
¿Ha pensado como se sentirá cuando
duerma en un entorno libre de radiaciones?
¿Por
qué no debería comprarme un aparato y hacerlo yo
mismo?
Los aparatos fiables son mucho más caros que el precio que
tiene
una prospección. Por otra parte, localizar el foco exacto de
radiación puede ser el otro gran problema, puesto
que unos
pocos centímetros pueden hacer variar el resultado
significativamente. Sin la ayuda o contacto de un guía, se
pueden provocar falsas medidas que den lugar a conclusiones
erróneas y/o peligrosas.
¿Y si me
paso
todo el dia dentro de una oficina?
Casi
todos pasamos gran parte del día en espacios cerrados.
Muchas
oficinas están llenas de aparatos eléctricos y
electrónicos,
fotocopiadoras, aires acondicionados, tubos
fluorescentes, etc. Los teléfonos inalámbricos y
alarmas antirrobo suelen usar microondas. No es
de
extrañar, por tanto, que si el ambiente del lugar de trabajo
es insalubre, acabemos enfermando.
La lipoatrofia
semicircular
es una enfermedad relaccionada con el exceso de
contaminación electromagnética. Se identifica
mediante
una pérdida del tejido
graso
subcutaneo en la zona de los muslos, aunque también puede
darse en los
brazos y/o el abdomen, y afecta más a mujeres que a hombres.
El denominado como síndrome
del edificio enfermo puede ser la causa de
cefaleas
persistentes, irritaciones en
las vías respiratorias, alteraciones en la
piel, infecciones frecuentes, etc. La Organización Mundial
de
la Salud
estima que un 30% de los edificios modernos podrían ser la
causa
directa de los diversos trastornos y molestias que sufren sus ocupantes.
¿Cómo
me protejo? La mejor
solución, como hemos visto antes, es con la distancia al
foco emisor de radiaciones. Para ello hay que identificar
(y sustituir en la medida de lo posible) los aparatos y equipos
electricos con
campos electromagnéticos elevados procedentes de dentro y
fuera de nuestro entorno habitual.
Por otra parte, si los niveles de radiación que afectan a su
vivienda son altos, puede presentar
un informe en
su ayuntamiento para que adopten las
acciones pertinentes, aunque los límites oficiales
en
nuestro país, son muy altos (los máximos
permitidos en Europa) y raras veces se sobrepasan.
Conviene saber que existen diversos materiales para
protegerse de los campos electromagnéticos, que se colocan
sobre
la cama, paredes
o ventanas asi como el ordenador, televisor, etc. aunque su coste puede
resultar un tanto elevado y su eficacia
depende basicamente de su buena ubicación.
Una opción muy aconsejable
consiste en
acudir a la medicina alternativa en busca de un medico que
esté preparado para afrontar estos
problemas (medicina bioresonante: moraterapia, quantum-SCIO, etc.)
para que le haga una limpieza de toda la radiación
electromagnética que su cuerpo haya acumulado.
¿Por
qué se dedican a esto?
En 1999 comencé a padecer los síntomas
de la electrosensibilidad (insomnio, cansancio, dolor de
cabeza...) después de vivir a 150 metros de una antena de
telefonía móvil durante más de 7
años, y de una subestación eléctrica
(35 años funcionando) ubicada en el mismo terreno de la
antena. Pero ahora sé, tras adiestrarme en el uso de los
aparatos para discriminar, que lo que más me estaba
afectando era un aparentemente
inofensivo enchufe
situado a sólo 10
centímetros del cabecero de mi cama, cuya
radiación soporté durante al menos 18
años. Por otra parte, el uso
intensivo de ordenadores
con pantallas de tubo
durante varios años
terminó por cronificar mis síntomas. A
contracorriente y tras un largo periodo de investigación
personal,
he mejorado progresiva y notablemente mi
sintomatología mediante
procedimientos
nutricionales, detoxificativos y bioeléctricos.
SI DESEA ASESORAMIENTO PERSONALIZADO, PEDIR PRESUPUESTO
O PREGUNTAR SOBRE ALGUNA
CUESTIÓN QUE NO
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investigaciones
y estudios científicos, sentencias judiciales,
localización
de las antenas de telefonía cercanas a su domicilio, normativas, modelos de
cartas para comunidades de vecinos, testimonios de personas
afectadas, noticias, etc. sobre radiaciones
electromagnéticas le recomiendo que visite los
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