Noticia publicada en el periodico El Mundo, 17-10-07:

 
Antonio contra el 'cáncer de teléfono' 


Telefónica, Vodafone y Orange temen a este hombre. En 500 metros a la redonda de su casa han muerto 42 personas y otro centenar ha nfermado "por culpa de tres antenas de telefonía", asegura. No sólo eso: ha descubierto que todas las antenas de Móstoles funcionan sin licencia. No se ha estudiado su impacto

A Antonio, 55 años, le diagnosticaron en 2004 cáncer de colon. Miró por la ventana y vio a sus enemigos, sus gigantes, sus molinos: tres enormes antenas de telefonía bisbiseaban sobre su cabeza. Empezó a sentir un cosquilleo. Frecuencias. Ondas. Radiaciones. ¿Cáncer? Antonio, pucelano, recordó el caso del colegio de Valladolid donde una antena coincidió con varios casos de leucemia.

Recorrió su propio edificio. El de al lado. El otro. Encontró, en 500 metros a la redonda, 42 muertes y casi 100 enfermos de cáncer. Antonio lo vio claro: él no tenía cáncer de colon, sino cáncer de teléfono. Y aquello no iba a quedar así.Antonio Gómez vive en el número 1 de la calle Julio Romero de Móstoles. O lo que es lo mismo, sobre 12 casos de cáncer y cinco muertos en pocos años. l salió del quirófano el cinco de octubre de 2004, y prácticamente se fue directo al juzgado. Allí consiguió que el Ayuntamiento instara a Telefónica, Vodafone y Orange a retirar las tres antenas que, dice, configuran alrededor de su casa un "triángulo del mal", entre Pintor Zuloaga y la Españoleta. Y descubrió más: ni una de las 28 antenas de Móstoles se instaló valorando su impacto en la salud, como obliga la ley. No tienen licencia. Loadmitió después el concejal de Urbanismo, José María Castillo, en el diario Mercado..Demanda por homicidio.Antonio se decidió a ir a la vía penal. Y a lo grande: demandó a los gigantes, a los molinos Telefónica, Vodafone y Orange por homicidio imprudente, delitos contra la salud pública y actividad clandestina.Además , demandó también a las comunidades de vecinos por "consentir" la instalación de las antenas, y también a las tres grandes por no obedecer al Ayuntamiento y dejar las antenas del triángulo de la muerte en su sitio, si bien la de su propio edificio se retiró porque el contrato con la comunidad terminó. El juzgado de instrucción número 1 admitió la demanda a trámite -una victoria para Antonio-, y ayer comparecieron por tercera vez los representantes de las telefónicas, que rehusaron hacer declaraciones a la salida.La antena de Julio Romero, 1, se instaló en 1997, y por ella se le pagaba a la comunidad "como medio millón de pesetas al año", dice Antonio. Para que siguiera ahí, Vodafone llegó a ofrecer a los vecinos 18.000 euros. Y eso enrareció el ambiente: "Esto es como el tabaco: la gente muere, pero le da igual, quiere la pasta", cuenta sacando una cajetilla de Marlboro Antonio, un hombre de una energía inusual para su edad. Instalador de aire acondicionado y actor semiprofesional -agárrense: fue doctor en Médico de familia-, el litigante ha leído y leído sobre el tema. Y ha descubierto cosas, como poco, inquietantes. Por ejemplo, que España permite el máximo europeo de radiación, 4,5 vatios/metros cuadrado, mientras algunos países del norte y algunas localidades españolas, como Ronda, lo han limitado a uno, "porque a esa intensidad la cobertura funciona ual y la ciencia dice que más de uno es nocivo". Descubrió también que en la antena de su casa, la retirada, Vodafone había colocado también cinco radioenlaces que "colaron de gañote", y cuyas radiaciones "te penetran como los rayos X". Y que un teléfono móvil "te sube la temperatura en el oído un grado". Y que "hay científicos que dicen que las radiaciones secan la placenta de las embarazadas". Y cita a expertos de la Universidad de Granada y de la Carlos III.Claro que otros de la Universidad Rey Juan Carlos aseguraron en 2006 que los niveles de radiación en su casa están muy por debajo de lo que se pueda estimar peligroso. Incluso al Defensor del Pueblo y al presidente Zapatero ha acudido Antonio Gómez, pero la respuesta fue burocrática: "No se ha detectado evidencia científica" de relación entre las antenas ylos cánceres, le contestó el jefe de gabinete de Moncloa.El colon va bastante mejor, aunque Antonio se mete entre pecho y espalda 10 pastillas al día. Pese alas c ifras, sus vecinos ya no le apoyan, pero sí la asociación surgida del colegio vallisoletano de la leucemia: le pagan el abogado, Rafael García, que ayer pedía más apoyo de la fiscalía, que sólo ha secundado la acusación de sobediencia: "Tendrían que ser más contundentes, la Constitución obliga a los poderes públicos a defender la salud pública. Y, en este caso, la tecnología jamás puede estar por encima de las personas""Esta batalla es como la de la adicción a la nicotina: al final, se ganará", dice Antonio a la puerta de los juzgados. En cuyo tejado, por cierto, hay una antena de telefonía

Unos científicos dicen que es cuento..."Si hay tanta incidencia en colectivos de vecinos, "por qué no se ha publicado nada jamás de un sindicato de instaladores de antenas afectado, cuando ellos serían, teóricamente, el grupo de mayor riesgo?", dice Ricardo Cubedo, oncólogo del hospital Puerta de Hierro y experto en cáncer, que da más razones para ahuyentar el fantasma de las radiaciones: ""Por qué hay tanta incidencia alrededor de una o dos antenas, y nada reseñable en otras? Es cierto que del origen del cáncer se sabe poco, pero sí que no se distribuye al azar: hay factores que inciden, y las cuentas no salen. No encaja tampoco que las ondas produzcan cánceres de características muy diferentes, de pulmón, de vejiga, de colon... Se han hecho además muchos experimentos sobre este tema, porque es fácil de demostrar empíricamente poniendo, por ejemplo, a 12 ratones a vivir dos años entre móviles. Se ha hecho, y no ha producido resultado alguno. No se puede decir que no está estudiado, que la ciencia no sabe y que hay indicios estadísticos. Se alarma a la gente sin razón", termina Cubedo.

...y otros que el peligro es realA partir de un vatio/metro cuadrado, las ondas de radiofrecuencia pueden producir trastornos neurológicos (irritabilidad, cefalea), mentales (depresión), cardiopulmonares, reproductivos y dermatológicos, han asegurado los doctores Claudio Gómez (Hospital la Fe de Valencia), Enrique Navarro (Facultad de Física de Valencia), José Luis Bardasano (Carlos III de Madrid) y Darío Acuña (Universidad de Granada). Pero no sólo eso: estos científicos aseguran que las ondas reducen la producción por parte de la glándula pineal de melatonina, el gran 'escudo' del cuerpo humano contra el cáncer. Sea para tanto o no,un importante grupo de científicos independientes estableció en la Conferencia de Salzburgo, en octubre de 1998, un nivel de precaución de un vatio/metro cuadrado como medida preventiva. Varios ayuntamientos españoles se han acogido a dicho principio -por ejemplo los de Zaragoza y Ronda-, pero en Madrid los niveles siguen al tope permitido en Europa: 4,5 vatios/metro cuadrado.

EL DEFENSOR DEL PUEBLO MIDE MAL. España permite el tope europeo de radiación, 4,5 vatios/metro cuadrado, pero la normativa, de 2001, está completamente desfasada. Suecia permite sólo 2,2 vatios/metro cuadrado; Italia, Polonia y Austria, uno; Rusia 2,4...Las mediciones "no son fiables y dependen del momento", asegura Antonio. El Defensor del Pueblo ordenó medir en su casa en 2005. "El agente estuvo tres minutos", dice. Entonces dio 47'5 microvoltios/centímetro cuadrado. Ayer, como se observa en la foto, 23'9. 

QUICO ALSEDO


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Alberto Cela. Telf. 916887581 (contestador) www.electrosensibilidad.es Última actualización: 22-03-2008